Bundestag
El Bundestag es el órgano de representación del pueblo alemán. La representación se adquiere por sufragio universal periódicamente manifestado a través de los comicios. Todo elector tiene dos votos: la mitad de los 598 escaños del Bundestag se asigna a través de la elección de las listas regionales de los partidos (“segundo voto”) y la otra mitad a través de la elección de candidatos directos en un total de 299 circunscripciones electorales (“primer voto”).
Esta distribución no modifica en absoluto la posición clave de los partidos en el sistema electoral. El reparto del voto se refleja en la adscripción partidaria de los diputados del Bundestag. Ahora bien, para no complicar en exceso la composición de las mayorías mediante la presencia de partidos minúsculos, se aplica una cláusula de bloqueo, que impide que obtengan representación parlamentaria las fuerzas que no hayan obtenido como mínimo el cinco por ciento de los votos.
El Bundestag es el Parlamento alemán. Sus diputados se organizan en grupos parlamentarios y eligen de entre ellos al presidente de la Cámara. El Bundestag elige al Canciller Federal (jefe de gobierno) y a continuación le mantiene en el cargo si aprueba su política. El Bundestag puede relevar al Canciller negándole su confianza. En esto no se distingue de otros parlamentos y tampoco supone una gran diferencia que en Alemania el Canciller sea elegido y en Gran Bretaña u otras democracias parlamentarias el primer ministro sea designado por el jefe del Estado, ya que siempre se nombra jefe de gobierno al líder de un partido que pueda apoyarse en una mayoría parlamentaria.
La segunda gran tarea de los diputados del Bundestag es la legislación. Desde 1949 se han presentado en el Parlamento cerca de 9.000 proyectos de ley y se han aprobado más de 6.200 leyes, fundamentalmente modificaciones legislativas. También en esto el Bundestag se asemeja a los parlamentos de otras democracias parlamentarias: básicamente aprueba leyes propuestas por el Gobierno Federal. Sin embargo, el Bundestag no responde exactamente al modelo de la cámara de debate que caracteriza a la cultura parlamentaria británica. Más bien responde al modelo del Parlamento centrado en el trabajo a nivel de comisión.
Las Comisiones del Bundestag examinan en profundidad y con un alto grado de especialización los proyectos de ley presentados a la cámara. Por tanto, la labor del Bundestag se asemeja bastante a la del Congreso de los Estados Unidos de América, prototipo del sistema parlamentario de trabajo en comisión.
La tercera gran función del Bundestag es el control del gobierno. La oposición parlamentaria ejerce el control parlamentario visible para la opinión pública. La parte menos visible pero no por ello menos eficaz de la función de control corresponde a los diputados de los partidos de gobierno, quienes plantean a sus representantes gubernamentales preguntas críticas tras las puertas cerradas de los salones de sesiones.