¿Ecología y modernidad no coinciden? Viviendas y edificios ecológicos en Alemania
Al vivir dejamos huellas, a veces indelebles. Y habitar es la huella de la vida. Alemania es un país desarrollado, industrializado y moderno. Pero no olvida las fuerzas de la naturaleza como posibles motores de una modernidad diferente. ¿Cómo vivir y habitar, no dejando huellas de destrucción, sino aquellas que armonicen con la naturaleza de la mejor manera posible? Estamos en uno de los países de expertos y aquí se hacen viviendas que están al servicio del ser humano y de la naturaleza. Te presentamos dos modalidades, dentro de las más recurridas, que demuestran también la capacidad organizativa de los alemanes. Ambas son producto de iniciativas de organizaciones de propietarios y vecinos.
Además, entrevistamos al arquitecto chileno Renato D’Alençon, becario en el doctorado en arquitectura de la Universidad Técnica de Berlín por el fondo CONICYT (Chile) – DAAD, quien nos explicará interesantes aspectos del uso sustentable de recursos en la construcción de viviendas en Alemania.
Huella 1, 1991, Zellestrasse 3: Edificios eficientes energéticamente
Nos encontramos en un pequeño callejón, la Zellestrasse, en el barrio de Friedrichshain, al este de de la ciudad de Berlín. Un grupo de personas que formaban parte de una organización civil educativa para jóvenes forma una sociedad en 1991 y adquiere un edificio que hasta poco después de la reunificación se encontraba abandonado.
El desafío era gigante, como muchos de la época. La 2ª Guerra Mundial había dejado estragos y la calle Zellestrasse era uno de los más evidentes depositarios de aquella historia. Era además un espacio de transición entre una conocida calle de casas ocupadas y administradas por movimientos de jóvenes y un parque familiar. El lugar era ideal para generar un espacio verde y armónico con la naturaleza.
La planificación y el proyecto – acreedor de un importante premio local - estuvo a cargo de la arquitecta Felicitas Mossmann, una de las actuales inquilinas, que creó el concepto energético del edificio. El suministro de energía eléctrica y de calefacción del edificio se basa en el principio de “acoplamiento de potencia y calor”. Uno de los clásicos del uso eficiente de recursos energéticos por el que Alemania se ha hecho famosa en el mundo.
El sistema consiste en un motor a combustible (en este caso, petróleo diesel), que produce potencia calórica y eléctrica de manera de que genera energía térmica y electricidad más que suficiente para todo el año. “La energía eléctrica producida llega a todos los departamentos del edificio cubriendo las necesidades de cada uno de los inquilinos”, de acuerdo con Mossmann en el informe de saneamiento y modernización del edificio.
Un edificio verde
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- Edificio ecológico en Alemania
- (© CAI/Foto Annedore Meier)
Los techos del edificio están llenos de vegetación. Son techos verdes.
“En el edificio ya había pasto, plantas enredaderas y arbustos. Aprovechamos esto y lo potenciamos, y el resultado es que el despliegue de estas plantas evita un calentamiento exagerado del techo en el verano. La terraza en el techo del ala izquierda, por ejemplo, está completamente poblada de arbustos y matas. El crecimiento de esta vegetación mejora año con año las condiciones microclimáticas del edificio”, señala el informe
Agua de lluvia
El agua de lluvia no sólo retrasa algunos paseos sabatinos: es una oportunidad de uso de recursos. Un colector lateral en el interior del patio conduce el elemento vital hacia un tanque de almacenamiento en altura que permite la hidratación de los jardines interiores y sobre los techos. Importante: los excusados de los departamentos del primer piso se enjuagan con esta agua. Nada más limpio y puro.
Huella 2: 2008, edificios pasivos
Nuestros lectores se preguntarán si un sistema que funciona a partir de combustibles fósiles como el petróleo es en realidad algo que contribuye al cuidado del medio ambiente. Se trata de un intento y de una primera huella.
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- (© CAI, foto Annedore Meier)
A unos pocos metros de la Zellestrasse, sobre la Bänschstrasse se construye el primer edificio pasivo de departamentos de Alemania: una alternativa con miras al futuro y con un espejo retrovisor hacia las fuentes naturales y renovables de energía.
Una PassivHaus es un estándar de construcción de un edificio. El óptimo aislamiento de esta norma le permite ser muy fresco en verano y conservar muy bien el calor en el invierno. Este tipo de construcción es una de las especialidades de los arquitectos alemanes de los últimos años, al punto que el término en la lengua de Goethe se integró al lenguaje de los arquitectos de manera literal. Los primeros intentos – exitosos hasta el momento – han sido un grupo de casas habitación en diferentes puntos del país.
En la primavera de este año se puso la primera piedra de este edificio en el barrio residencial de Friedrichshain, que consistirá de siete pisos y tendrá 19 viviendas para familias, solteros y solteras, así como jubilados. Los habitantes del edificio se caracterizan por ser multigeneracionales y multiculturales: provienen de Brasil, de los Países Bajos y de diferentes regiones de Alemania.
La idea nació hace unos tres años, con una idea que a muchos les parecía inocente: motivados por los altos costos de calefacción –todo un tema en un país de fríos inviernos– y por un respeto hacia el medio ambiente, los futuros inquilinos se organizaron y formaron la sociedad KlimaSolarHaus Berlin.
Sobre el techo se instalarán colectores solares para el suministro de calor del edificio, y en el futuro se planea la instalación de un aparato fotovoltaico –de celdas solares– como generador de energía eléctrica. La publicidad del edificio reza: “Sólo 5 kW/H para calefacción”, posicionándose con este índice a la vanguardia de los gastos para mantener los departamentos a una temperatura normal. Los miembros de la sociedad cuentan que “incluso en los días más fríos, se necesitará solamente el calor de diez velitas para poder mantener la habitación a una temperatura agradable”.
El proyecto –en curso desde la puesta de la primera piedra en la primavera de este 2008– contempla además la construcción comunitaria de un jardín que se acomode a la vida de muchas generaciones: suficiente vegetación para un aire puro y suficiente espacio para que los niños del edificio puedan tener contacto con la tierra y la naturaleza, aunque se encuentren en la ciudad más grande de Alemania.
Cultura del ahorro y sustentabilidad: Renato D’Alençon, un arquitecto chileno en Alemania
Renato es un arquitecto de la Universidad Católica de Chile que se encuentra becado por el programa CONICYT/DAAD de Chile y Alemania para la formación en el doctorado en Arquitectura de la Universidad Técnica de Berlín (T.U. Berlin). Además, junto con un equipo de arquitectos de la Technische Universität Berlin y de la Pontificia Universidad Católica de Chile enseña en un programa conjunto de posgrado orientado a arquitectos investigadores de ambos países en el ámbito de la sustentabilidad. Renato es uno de esos apasionados por el uso sustentable de recursos en la construcción y ha encontrado en Alemania un rumbo diferente y atractivo: “Alemania es uno de los países líderes en términos de conseguir un desarrollo social y económico que incorpora el respeto por el medio ambiente, la eficiencia energética y el uso de recursos en general”.
El arquitecto chileno destaca que pese a que Alemania sea la quinta economía del mundo, el impacto de este país en el medio ambiente es relativamente moderado. Él explica que “la huella ecológica o “ecological footprint” representa cuánta superficie productiva de la tierra se necesita por persona para mantener nuestro estándar de vida y destaca: “Alemania tiene una huella ecológica de 5 hectáreas por persona, comparado con las 10 hectáreas por persona de Estados Unidos o las 8 hectáreas por persona de Finlandia o Noruega”.
“En América Latina nuestro impacto es relativamente bajo (2 há/pers., muy cercano a la disponibilidad promedio) porque tenemos un territorio de enorme extensión, mas que porque seamos eficientes en el uso de recursos y en el cuidado de nuestro impacto en el medio ambiente. De esto podemos aprender muchísimo de Alemania”, afirma el arquitecto.
El académico destaca el hecho de que en Alemania haya una cultura muy extendida, “casi cívica” del ahorro. “En el transporte, por ejemplo, (los alemanes) no sólo se trasladan de forma generalizada en bicicleta o en transporte público; muchos se organizan para trasladarse en auto compartiendo los gastos, y algunos incluso compran un auto en acuerdo con otra familia. En relación con la construcción, las casas se venden y se compran por su consumo de energía. NN kW/h por m2 es un dato habitual en los avisos de compraventa, cuestión que nosotros en América Latina sólo usamos para los automóviles”.
“Una primera cuestión que es impresionante en Alemania es la calidad de los estándares de la construcción, en todo sentido. Especialmente claro es esto en el aislamiento térmico, la calidad de las ventanas, los sistemas de calefacción y ventilación, etc. La calidad y cuidado con que se construye acá es impresionante. Aunque esto es bastante general, una buena receta para contribuir a la sustentabilidad es simplemente hacer las cosas bien, con calidad. Un edificio para ser sustentable debe ser durable, bien construido”.
En contraste, destaca los elementos de los que Alemania podría aprender de América Latina: “Aunque se pierden rápidamente, existen prácticas en la construcción que siguen siendo importantes y que en Alemania se estudian y pretenden recuperar con gran esfuerzo, como la construcción en tierra cruda, por ejemplo” o la construcción en adobe del Perú, “que en ningún otro lugar de Latinoamérica se da”.
Teobaldo Lagos Preller, en exclusiva para el Centro Alemán de Información.
Fotos: Annedore Meier
Programa conjunto Master en Arquitectura con concentración en “Energía, estructura y sistemas” de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Técnica de Berlín www.planen-bauen-umwelt.tu-berlin.de/menue/studium_und_lehre/internationales/dual_degree_architektur