Sociedad civil: más de 20 millones de alemanes comprometidos y activos
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- La sociedad civil posibilita una mejor integración de inmigrantes
- (© Hertie-Stiftung)
Apoyan a hijos de inmigrantes en aprender el alemán, viajan con una organización no gubernamental (ONG) a una región de conflicto para ayudar a refugiados o son bomberos voluntarios: 23 millones de ciudadanos de Alemania –uno de cada tres mayores de 16 años– se implican en pro de la comunidad, sea en el área social, medioambiental o en representaciones de intereses. Columna vertebral de la sociedad civil alemana, resuelven problemas y ayudan al prójimo, sin recibir dinero a cambio.
Sociedad civil, trabajo voluntario, función ad honorem son algunas de las denominaciones empleadas. Helmut Anheier, catedrático de sociología en la Universidad de Heidelberg, define la sociedad civil como la “capacidad de la sociedad de autoorganizarse, sin depender del Estado, pero no necesariamente oponiéndose a él”.
Fundaciones
Uno de los elementos constitutivos importantes de la sociedad civil son las fundaciones. En Alemania, las instituciones sin fines de lucro que conceden becas, financian museos o patrocinan residencias para personas dependientes están experimentando un gran auge. En 2008 su número alcanzó un nuevo récord: 16.406 fundaciones del derecho civil contó la Asociación Federal de Fundaciones Alemanas, un 6 por ciento más que el año anterior.
Alemania se sitúa en el pelotón de vanguardia de los países con más fundaciones de toda Europa. Sobre todo crece el número de fundaciones cívicas, en las que cualquiera puede participar como donante. En este capítulo Alemania se sitúa en el segundo puesto a escala mundial por detrás de Estados Unidos.
Casi una especialidad alemana son las fundaciones próximas a partidos políticos, que actúan a escala internacional en los ámbitos políticos, sociales y del desarrollo económico.
ONG
De proyección internacional son también muchas ONG, que tanto promueven el comercio mundial como auxilian a personas amenazadas por el genocidio. Por eso, su trabajo resulta muchas veces un fastidio para muchos políticos de Estados autoritarios. La opinión pública valora sin embargo su actividad, la cual es reconocida internacionalmente, como lo demuestra el ejemplo de Monika Hauser. Esta ginecóloga alemana fundó “medica mondiale”, una ONG que ayuda a mujeres traumatizadas por la guerra y que fue galardonada con el Premio Nobel Alternativo.