Köhler: "usar la libertad para conformar nuestro mundo"

02-oct-2009

Mensaje del Presidente Federal, Horst Köhler, con motivo del Día de la Unidad Alemana 2009

Para Alemania 2009 es un año especial: Celebramos el sexagésimo aniversario de la Ley Fundamental y el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. Alemania conmemora esta doble efeméride bajo el signo de la libertad y la unidad, lo cual para nosotros los alemanes constituye un motivo de gratitud y satisfacción.

Con la Ley Fundamental los alemanes de la parte occidental de nuestro país hicieron hace sesenta años –también por los compatriotas que en aquella época no podían manifestarse libremente– la promesa de reconstruir Alemania sobre la base de la libertad y la dignidad humana, de instaurar una democracia y de devolver a su país al seno de los pueblos libres. Esa promesa se cumplió.

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Y hace veinte años los habitantes de la antigua RDA, en unión con los pueblos de Europa central y oriental, derribaron de forma pacífica el telón de acero, allanando el camino hacia la superación de la división de Europa. Hoy la Alemania reunificada ha encontrado su lugar entre sus socios en Europa y en el mundo. Los alemanes han implantado una democracia estable y un orden económico que conjuga la libertad y la competencia con el equilibrio social. Hemos participado en la consolidación y ampliación de la integración europea y asu­mido paso a paso responsabilidades en el plano internacional.

La libertad que conquistamos los alemanes con la Ley Fundamental y la caída del Muro de Berlín es un bien precioso. Queremos aprovecharla para contribuir en el seno de la comunidad internacional a la conformación de este nuestro mundo que todos compartimos y ayudar a superar sus problemas.

Con la Unión Europea, integrada hoy por veintisiete naciones, los europeos crearon un gran proyecto de paz, de prosperidad económica y social, de consolidación democrática y de pro­moción de los derechos humanos. La Unión Europea es un pilar para un orden mundial justo y estable.

Ahora la clave estriba en seguir desarrollando ese modelo europeo con garantía de futuro. Ello requiere, tanto a nivel comunitario como sobre todo a escala de los Estados miembros, la rea­lización de reformas estructurales orientadas a potenciar el crecimiento y el empleo e incre­mentar la competitividad. Lo fundamental aquí es que el Tratado de Lisboa entre en vigor lo antes posible.

La libertad y la competencia son las fuentes más importantes de la creatividad. Pero la crisis económica y financiera global nos ha hecho ver con toda crudeza las consecuencias que puede tener una libertad disociada de su necesario correlato, la responsabilidad. Las repercusiones de la crisis se perciben en todas partes –en Europa, África, América, Asia y Australia, en los países industrializados al igual que en los países emergentes y en vías de desarrollo. Habrá que invertir aún mucha energía y esfuerzo para superarla. Pero la crisis también pone a prueba nuestra voluntad de sacar las conclusiones correctas a escala global y actuar con determina­ción. Ello constituye una gran oportunidad para la comunidad internacional en su conjunto. Si logramos definir criterios comunes y atenernos a ellos, la crisis puede dirigirnos hacia una nueva política de signo innovador: una política mundial que, inspirada en la cooperación, no esté únicamente al servicio de intereses nacionales aislados sino que a la par promueva de manera sostenible e integral el bien común a escala universal.

Ya es hora de que nos pongamos de acuerdo sobre las tareas comunes de la humanidad. Nece­sitamos orden en la globalización, mejores reglas e instituciones eficaces. Está en juego algo más que el orden financiero y económico internacional. En los países industrializados, incluida Alemania, cada vez más gente se percata de lo siguiente: no puede haber seguridad, prosperidad ni paz duraderas a menos que exista mayor justicia en nuestro mundo y mostre­mos un renovado respeto por la Creación. La lucha permanente contra la pobreza y el cambio climático nos incumbe a todos. Necesitamos una política de desarrollo para todo el planeta. Puede tener éxito si todos contribuyen a ella con solidaridad global.

Por eso lo bueno que los alemanes hemos vivido y logrado a lo largo de los últimos sesenta años lo entendemos como compromiso de futuro. Estamos decididos a seguir avanzando por la senda que arranca con la promulgación de la Ley Fundamental, como patriotas alemanes, como buenos europeos, como ciudadanos de un solo mundo.

(fdo.)

Horst Köhler

© Presidencia Federal

Mensaje del Presidente Köhler para el Día de la Unidad

Presidente Federal

Es el Jefe de Estado de Alemania, a la que representa en el exterior. Nombra a los miembros del gobierno, excepto al/la Canciller, jueces y altos funcionarios. Es elegido por la Asamblea Federal, órgano constitucional que se compone de los diputados del Bundestag y un número igual de delegados elegidos por los parlamentos de los estados federados.